Cuando somos padres son muchas las cosas que debemos tener en cuenta para salvaguardar la integridad física y emocional de nuestros hijos. Aunque estos estén en la privacidad de su habitación no podemos descuidarnos. Pues incluso en ese lugar que consideramos seguro puede estar asechando el peligro de una forma que ni siquiera imaginamos.
Esa es la mala experiencia de unos padres que perdieron a su hija de manera inesperada. ¿Quién va a pensar que una adolescente de 14 años pueda morir en la tranquilidad de su habitación donde se supone no hay ningún peligro? Pues esto mano es así, el peligro está dondequiera.
Los teléfonos inteligentes aunque forman parte de nuestro día a día y son de mucha ayuda, pueden convertirse en un peligro inminente de muchas formas. Una de ella es que no debemos olvidar que es un equipo eléctrico y que nunca debemos usarlo mientras está conectado a la electricidad.
Todo ocurrió lo que parecía una tranquila mañana cuando una madre se disponía a llamar a su hija adolescente para enviarla a la escuela. Luego de llamarla varias veces sin obtener respuesta fue a la habitación de su hija. Cuando la movió sintió que su cuerpo estaba frio y esta no respondía. Entro en pánico y junto a su esposo llevaron a su hija al hospital más cercano.