Muchas familias
Es costumbre bañarse por la noche después de un largo día de trabajo o cuando llueve mucho para refrescarse antes de dormir. Sin embargo, para las personas mayores, esta sensación de frescor conlleva un riesgo. Cuando el agua toca la cabeza, los receptores del cuero cabelludo envían una señal al cerebro para que ajuste la temperatura de inmediato. El resultado es una rápida constricción de las arterias. En el caso de un abuelo de 75 años, su corazón no pudo soportar el cambio repentino, lo que le provocó arritmia o latidos cardíacos irregulares hasta que se detuvo.
Además del impacto físico, bañarse a estas horas también afecta los niveles de oxígeno del cuerpo. Por la noche, la circulación de aire dentro de un baño cerrado puede ser limitada, y la combinación de agua fría y pulmones débiles puede causar escalofríos o hipotermia. Estos escalofríos consumen mucha energía y oxígeno que deberían destinarse a órganos vitales como el cerebro. Por eso, muchas personas son encontradas desplomadas o tendidas boca abajo debido a mareos repentinos o desmayos.