1. Cambios en la piel debidos al embarazo
Durante el embarazo, la piel y los tejidos subcutáneos se estiran durante meses. Después del parto, no siempre recuperan su firmeza inicial, lo que favorece la aparición de arrugas.
2. Acumulación de grasa en la parte inferior del abdomen
Esta zona tiende naturalmente a almacenar grasa, especialmente después de los cambios hormonales relacionados con el embarazo.
3. Adaptación de los tejidos internos después de la cirugía
Una cesárea implica la incisión de varias capas de tejido; durante la cicatrización, pueden formarse pequeñas retracciones internas, lo que provoca un hundimiento de la piel hacia adelante.
4. Retención de agua y proceso de cicatrización
Durante las primeras semanas y los primeros meses, el abdomen está más hinchado debido a la recuperación posparto; esto puede acentuar la apariencia del pliegue, que desaparecerá por sí solo con el tiempo.
La elasticidad de la piel y la morfología del cuerpo influyen en gran medida en la aparición o no de este “pliegue cutáneo”.
La buena noticia es que hay varias formas de mejorar el aspecto de este pliegue de la piel. Algunas son hábitos cotidianos, otras son intervenciones que pueden recomendarse según el caso.
1. Una dieta equilibrada y actividad física
Mantener un peso saludable ayuda a reducir la grasa abdominal. Actividades como caminar, ejercicios abdominales profundos y entrenamiento de fuerza suave pueden contribuir a ello.
2. Fortalecimiento del tronco
Los ejercicios dirigidos al suelo pélvico y a los músculos profundos (como la respiración diafragmática y la activación de los músculos abdominales transversales) pueden mejorar la firmeza abdominal.
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