1. Pies y piernas: la base del cuerpo
Después de un día largo, es normal sentir los pies cansados y las piernas pesadas. Esta es una de las zonas donde más se nota el efecto del descanso.
Cómo hacerlo:
Llena un recipiente con agua tibia y agrega dos o tres cucharadas de sal. Sumerge los pies durante 10 a 15 minutos. Si lo deseas, puedes aplicar un paño húmedo en las pantorrillas.
Qué puedes sentir:
Una agradable sensación de alivio, ligereza y descanso que puede ayudarte incluso a dormir mejor.
2. Cuello y nuca: donde se acumula el estrés
El cuello es una de las zonas que más tensión acumula, especialmente si pasas muchas horas frente a pantallas o en una misma posición.
Cómo hacerlo:
Disuelve una pequeña cantidad de sal en agua tibia. Con un paño o con las manos, aplícalo suavemente en la nuca, detrás de las orejas y los lados del cuello.
Qué puedes sentir:
Relajación, menor tensión muscular y una sensación de claridad mental.
3. Manos: liberar la carga del día
Las manos están en constante actividad. Con el tiempo, pueden volverse rígidas o cansadas sin que lo notemos.