Para muchas personas, la ducha es uno de los momentos más relajantes del día. Sin embargo, lo que pocos saben es que ciertos hábitos aparentemente inofensivos dentro del baño pueden convertirse en un detonante silencioso de problemas cardiovasculares graves, especialmente después de los 60 años.
Mareos repentinos, caídas, picos de presión y disminución del flujo sanguíneo al cerebro pueden comenzar con algo tan simple como una ducha mal tomada. El riesgo no está en el agua, sino en cómo, cuándo y cuánto tiempo la usamos.
1. El peligro del agua demasiado caliente
El agua muy caliente produce una dilatación brusca de los vasos sanguíneos de la piel. Esto hace que la sangre se redistribuya rápidamente y que la presión arterial baje de golpe.
En personas mayores o que toman medicamentos para la presión, esta caída puede provocar:
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Mareos
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Debilidad en las piernas
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Visión borrosa
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Desmayos
Un desmayo en el baño casi siempre termina en una caída, y una caída puede provocar traumatismos craneales, hemorragias cerebrales o fracturas.
Lo que sí conviene
La temperatura más segura para el cuerpo es tibia, cercana a la temperatura corporal, entre 36 y 38 °C.
Si el agua quema al tocarla con el dorso de la mano, está demasiado caliente.