2. Ducharse justo después de comer
Después de una comida, gran parte de la sangre se dirige al sistema digestivo. Si en ese momento entras a una ducha caliente, la sangre también se va hacia la piel por el calor. El resultado es una competencia interna por el flujo sanguíneo.
Esto puede provocar una caída peligrosa de la presión arterial, generando mareos y desmayos.
Lo recomendable
Esperar al menos 60 a 90 minutos después de una comida abundante antes de ducharte.
Si necesitas asearte antes, es mejor hacerlo de forma parcial con agua tibia.
3. El cambio brusco de calor a frío
Salir de una ducha caliente hacia un ambiente frío provoca una contracción repentina de los vasos sanguíneos. Esto genera un aumento súbito de la presión arterial.
En personas con arterias endurecidas o hipertensión, este “latigazo” de presión puede sobrecargar el corazón y el cerebro.
Cómo evitarlo
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Aclimata el baño antes de ducharte
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No entres ni salgas de golpe del agua
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Baja gradualmente la temperatura al final
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Sécate dentro de la zona cálida antes de salir