Mi hijo de 7 años me susurró: “Mami, mi papá tiene una amante y cuando viajes van a quitarte todo tu dinero”, cancelé el viaje y en su lugar hice otra cosa, tres días después…

Laura dejó la maleta dentro del maletero de su coche, encendió el motor, puso el navegador para marcar dirección al aeropuerto y salió del fraccionamiento sin mirar atrás. A unas cuatro calles, detuvo el coche, apagó las luces y se estacionó en una pequeña cochera trasera que Fernando le había asignado.

Era una propiedad discreta, alejada de los ojos de curiosos y que el abogado utilizaba para casos delicados como el suyo. Allí, dentro de una casa pequeña que funcionaba como centro de monitoreo legal, Fernando ya la esperaba.

“¿Todo bien?”, preguntó abriendo la puerta.

“No dormí, pero estoy lista”, respondió Laura mientras entraba.

El lugar tenía un escritorio con dos laptops abiertas, una cafetera funcionando y un monitor central conectado a cámaras de vigilancia. Fernando le ofreció una taza de café, pero ella apenas lo tocó. Toda su atención estaba en las pantallas.

“¿Tienes claro lo que vamos a hacer?”, preguntó él.

Laura asintió.

“Vamos a esperar a que actúe.”

“Exacto. Tus cuentas ya están bloqueadas. El poder notarial, revocado. El banco fue notificado. Todo está legalmente blindado. Ahora lo importante es que él se descubra solo.”

A las 8:03 de la mañana, Eduardo envió el primer mensaje.

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