Dolor o entumecimiento en el brazo, la espalda o la mandíbula
Durante un ataque cardíaco, el dolor no siempre se localiza en el pecho.
Puede irradiarse hacia el brazo izquierdo (a veces derecho), la espalda alta, el cuello o incluso la mandíbula.
Esto ocurre porque las señales nerviosas del corazón se confunden con otras zonas del cuerpo, especialmente en las mujeres.
Qué hacer:
Presta atención si el dolor aparece sin causa (por ejemplo, sin haber hecho esfuerzo físico).
Si va y viene, y especialmente si se combina con sudoración o náuseas, puede ser una advertencia temprana.
Dificultad para dormir o ansiedad repentina
Antes de un ataque cardíaco, muchas personas relatan haber sentido una ansiedad o inquietud inusual, incluso sin motivos aparentes.
Algunas tienen insomnio, despiertan varias veces por la noche jadeando o con sensación de opresión en el pecho.
Esto ocurre porque el corazón está bajo estrés y el sistema nervioso reacciona intentando compensar el desequilibrio.
Qué hacer:
Si no puedes dormir bien por varias noches y sientes palpitaciones o falta de aire, no lo ignores. Puede ser una señal precoz de insuficiencia cardíaca o preinfarto.
Indigestión o molestias estomacales
Un infarto no siempre se manifiesta con dolor torácico; en muchos casos comienza con síntomas digestivos.
Puede sentirse como acidez, presión abdominal, gases o dolor en la parte superior del estómago.