l virus del papiloma humano, conocido como VPH, es una de las infecciones de transmisión sexual más comunes del mundo. Generalmente se asocia con verrugas genitales o con el cáncer de cuello uterino, pero pocas personas saben que también puede afectar la garganta. Este tipo de infección se conoce como VPH orofaríngeo y, aunque suele pasar desapercibida al principio, puede causar síntomas molestos y, en algunos casos, complicaciones graves si no se detecta a tiempo.
En los últimos años, los especialistas han notado un aumento de casos de VPH en la zona de la boca y la garganta, especialmente en adultos jóvenes. El principal medio de transmisión suele ser el sexo oral con una persona infectada. A diferencia de otras infecciones, el VPH puede permanecer dormido durante años sin mostrar señales evidentes, lo que lo convierte en un virus silencioso, difícil de detectar sin pruebas médicas.
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Aunque no todas las personas que contraen VPH en la garganta presentan síntomas, hay señales a las que conviene prestar mucha atención. Reconocerlas temprano puede ayudar a buscar atención médica antes de que el virus cause daños mayores.
1. Dolor o molestia persistente en la garganta
Una de las manifestaciones más comunes del VPH en la garganta es un dolor que no desaparece fácilmente. No se trata de una simple irritación pasajera por hablar mucho o por una gripe, sino de una molestia continua que puede durar semanas o incluso meses. Muchas personas lo describen como una sensación de tener “algo atorado” o una presión incómoda al tragar.
2. Ronquera o cambios en la voz
Cuando el virus afecta las cuerdas vocales o las zonas cercanas, puede provocar una alteración en el tono o la claridad de la voz. Algunas personas notan que su voz suena más áspera o ronca sin haber tenido resfriado alguno. Si la ronquera dura más de dos semanas, es recomendable consultar a un otorrinolaringólogo para descartar una infección por VPH o cualquier otra afección en las vías respiratorias.
3. Dificultad o dolor al tragar
La sensación de que los alimentos “no bajan bien” o de tener que hacer un esfuerzo mayor para tragar puede ser otra señal. En casos más avanzados, el dolor al tragar se vuelve tan fuerte que incluso beber agua puede resultar molesto. Este síntoma aparece cuando el virus ha provocado lesiones o inflamación en los tejidos internos de la garganta.