4. Llagas o lesiones visibles en la boca o amígdalas
Algunas personas desarrollan pequeñas protuberancias o úlceras en el interior de la boca, las amígdalas o la parte posterior de la lengua. A veces parecen aftas comunes, pero no cicatrizan ni desaparecen con el tiempo. También pueden tener una textura rugosa o blanquecina. Si una llaga bucal persiste más de dos semanas, es importante hacerla revisar por un especialista.
5. Dolor de oído sin causa aparente
Puede parecer extraño, pero el dolor de oído puede ser un síntoma reflejo del VPH en la garganta. Esto ocurre porque los nervios de la garganta y del oído están conectados. Cuando hay una lesión o inflamación interna, el cerebro interpreta el dolor como si viniera del oído, aunque en realidad el origen esté en la garganta.
6. Inflamación o bultos en el cuello
Si el virus genera lesiones o tumores en la parte interna de la garganta, es posible que se inflamen los ganglios linfáticos del cuello. Esta inflamación suele sentirse como una bolita dura o un abultamiento en uno o ambos lados. No siempre es dolorosa, pero sí una señal de que algo no anda bien.
7. Tos crónica o con sangre
Una tos persistente que no mejora con jarabes ni antibióticos puede ser otra alerta. En algunos casos más avanzados, puede presentarse acompañada de pequeñas cantidades de sangre. Este síntoma requiere atención médica inmediata, ya que podría indicar un daño más profundo en los tejidos de la garganta.
8. Mal aliento o sabor desagradable constante
Cuando hay lesiones por VPH, las bacterias pueden acumularse más fácilmente en la boca, generando un olor fuerte o un sabor metálico persistente. No importa cuántas veces te cepilles los dientes o uses enjuague bucal: el mal olor sigue ahí.
9. Sensación de fatiga o fiebre baja recurrente
Aunque no es un síntoma exclusivo del VPH, algunas personas infectadas sienten cansancio constante o presentan episodios leves de fiebre sin motivo aparente. Esto ocurre porque el cuerpo está luchando contra el virus, intentando controlar la infección.