PARTE 2
Silencio.
Eso fue lo primero que sentí cuando abrí la caja.
No un silencio afuera… sino adentro de mí.
Como si todo lo que creía cierto se hubiera detenido de golpe.
Había una carta.
Papeles doblados con cuidado.
Y una libreta pequeña.
Tomé la carta primero. Reconocí su letra de inmediato. Esa forma suya, firme, ordenada… como él.
Mis manos temblaban tanto que tuve que respirar hondo antes de empezar a leer.
“Si estás leyendo esto, es porque no estoy…”
No pude seguir de inmediato.
Sentí que el pecho se me rompía otra vez.
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