Cómo eliminar los cristales del oído interno y reducir el vértigo

Estás tranquilamente de pie cuando, de repente… todo empieza a dar vueltas. Esta sensación de mareo, tan inesperada como incómoda, afecta a muchas personas. ¿Pero sabías que la causa podría ser tan pequeña como un grano de arena? En algunos casos, los responsables son pequeños cristales desplazados en el oído interno. La buena noticia es que existen maneras sencillas, naturales y efectivas de aliviar estas sensaciones.

¿Qué ocurre en nuestro oído interno?

En nuestro oído, más concretamente en una estructura llamada vestíbulo, se encuentran cristales de carbonato de calcio llamados otolitos. ¿Su función? Ayudar al cuerpo a detectar el movimiento y mantener el equilibrio. Funcionan junto con los cilios sensoriales, de forma similar a los sensores de posición.

Pero a veces, estos cristales se desplazan a lugares donde no deberían. Como resultado, el cerebro recibe información contradictoria y sientes que la habitación da vueltas cuando en realidad todo está quieto. Esto se conoce como vértigo posicional paroxístico benigno (VPPB).

¿Por qué se mueven estos cristales?

Varios factores pueden contribuir a este desequilibrio:

Traumatismo craneoencefálico: una caída o un impacto pueden desplazar los cristales.

Envejecimiento: con la edad, estas estructuras se vuelven más frágiles.

Ciertas infecciones de oído, nariz y garganta: pueden alterar el sistema del equilibrio.

Medicamentos: algunos fármacos influyen en el metabolismo del calcio.

Deficiencia de calcio o vitamina D: ¡nuestra dieta también juega un papel fundamental!

La sorprendente relación entre la vitamina D, el calcio y el vértigo

Existe una relación directa entre la vitamina D, el calcio y el equilibrio. Cuando el oído interno contiene demasiado calcio o no puede eliminarlo adecuadamente, los cristales se disuelven más lentamente. Algunos estudios incluso han demostrado que las personas con osteoporosis —y, por lo tanto, con un desequilibrio de calcio— son más propensas al vértigo.

¿La solución? Asegurar una ingesta adecuada de vitamina D, que ayuda al cuerpo a absorber y utilizar el calcio correctamente. Una deficiencia puede empeorar los síntomas. Algunos profesionales de la salud recomiendan una ingesta de 10 000 a 20 000 UI de vitamina D en casos crónicos, siempre bajo supervisión médica.

Buenos aliados para combinar con la vitamina D:
Para una mayor eficacia, la vitamina D se beneficia al combinarse con:

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