Corte la yuca en trozos de unos 7-10 cm para que sea más fácil cocinarla.
2. REMOJE LA YUCA (OPCIONAL PERO RECOMENDADO):
Antes de cocinarla, remoje los trozos de yuca en agua con un poco de limón o vinagre durante 30 minutos. Esto ayuda a reducir los compuestos cianogénicos de la raíz, lo que la hace más segura para el consumo.
Escurra el agua después del remojo.
3. HERVIR LA YUCA:
Coloque los trozos de yuca en una olla grande y cúbralos con agua. Añada sal si lo desea.
Lleve el agua a ebullición a fuego medio-alto. Una vez que empiece a hervir, reduzca el fuego y cocine a fuego lento durante 20-30 minutos, o hasta que la yuca esté blanda y se pueda pinchar fácilmente con un tenedor.
4. COMPRUEBE EL PUNTO DE COCCIÓN:
Después de hervir, compruebe la yuca pinchándola con un tenedor o un cuchillo. Si se desliza fácilmente, está lista. La yuca debe estar tierna y tener una textura suave.