En la habitación reinaba un profundo silencio.
Miré a mi alrededor…
Las paredes, los muebles, cada rincón que me llamaba la atención, mi paciencia, mi historia.
—
Y comprendí algo.
—
No había perdido nada.
—
Ellos tuvieron un sueño.
—
Y cuando se acabó…
Ya nada fue igual.
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