Llevaba el anillo de bodas de Daniel en una cadena bajo mi vestido negro.
Y un dispositivo de grabación bajo el cuello de la camisa.
Parte 3
La Torre Voss se alzaba cincuenta y siete pisos de cristal, acero y arrogancia.
Evelyn esperaba en la sala de juntas con Victor y tres abogados de la empresa. Parecía complacida, como una reina que observa a un sirviente arrodillarse.
“Tomaste la decisión correcta”, dijo.
“Todavía no la he tomado.”
Victor sirvió whisky a las diez de la mañana. “Sigue siendo dramático.”
Coloqué el disco duro negro de Daniel sobre la mesa.
La habitación se transformó.
La sonrisa de Evelyn desapareció primero.
Victor la miró fijamente, luego me miró a mí. “¿De dónde sacaste eso?”
“De mi marido.”
—Daniel estaba confundido.
—No —dije—. Daniel fue valiente.