Es como una carga… pero ese trato me salvó la vida.

No me vendieron para destruirme.

No me vendieron para que me rompiera o que borraran lo que quedaba de mí.

Me han vendido

Para salvarme.

Tal vez no era su punto, tal vez no sabían qué hacer, pero ese momento pensé que mi último otoño fue el comienzo de mi supervivencia. Era la puerta que estaba violentamente cerrada para abrir una carretera detrás de la cual no veía.

Si esta historia toca tu corazón, no dudes en compartirla.

No sabes quién necesita leer hoy ni una sola vez, que su vida todavía está sujeta a cambios, que la luz a veces puede nacer de los momentos más oscuros, y que la salvación puede venir de donde nunca esperamos.

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