Ese trozo pálido, gomoso y un tanto inquietante casi siempre es una de tres cosas. Y ninguna de ellas es plástico, parásitos ni señales de que el suministro de alimentos esté colapsando.
1. Un ganglio linfático. Sí, los cerdos tienen ganglios linfáticos, igual que los humanos. Son parte del sistema inmunitario y a veces aparecen en los productos porcinos, especialmente en el tocino, que proviene de la zona del vientre. Los ganglios linfáticos son pequeños, con forma de frijol, firmes y pálidos. Son perfectamente seguros para comer. Simplemente no son muy apetitosos a la vista.
2. Una glándula mamaria. El tocino proviene del vientre del cerdo. Las cerdas tienen tejido mamario en esa zona. A veces, un trozo de ese tejido termina en tu rebanada de tocino. Parece un trozo pequeño, pálido y ligeramente lobulado. De nuevo, inofensivo. De nuevo, de aspecto extraño.
3. Un trozo de tejido conectivo o depósito de grasa. El tocino tiene vetas naturales. A veces, la grasa se agrupa de forma que parece más densa y extraña que el veteado circundante. Puede tener una textura gomosa cuando está crudo, pero suele quedar crujiente al cocinarlo.
En otras palabras, ese extraño trozo de tocino no es contaminación. Es anatomía. Y es completamente normal, aunque no precisamente apetitoso.