Ser hijo no está por encima de ser esposo o padre.
El amor no se demuestra con lazos de sangre, sino con acciones.
Y proteger a tu familia no se trata de promesas.
Se trata de las decisiones que tomas cuando más importa.
Me equivoqué una vez.
Pero cada día después de eso, volví a elegir:
A mi esposa.
A mi hijo.
Y a una vida donde el amor nunca tenga que rogarse.