Cómo detectar y evitar el peligro
La primera regla es sencilla: examine las patatas con atención antes de cocinarlas. Los brotes visibles, la piel verdosa o un olor extraño deben alertarle de inmediato. Aunque el alimento parezca firme, esto no garantiza su seguridad.
La solanina se concentra originalmente en la parte verde de la patata, en los brotes y justo debajo de la piel. Pelar la patata no siempre es suficiente para eliminar el peligro. Cocinarla a altas temperaturas tampoco destruye la toxina. Por lo tanto, consumir este tipo de patata puede causar vómitos, diarrea, dolor abdominal y, en algunos casos, trastornos neurológicos.
Los niños y los ancianos son especialmente vulnerables. Su sistema digestivo reacciona con mayor rapidez e intensidad. Basta con ingerir unos pocos bocados contaminados para que aparezcan los síntomas.
Cómo detectar y evitar el peligro
La primera regla es sencilla: observa atentamente las patatas antes de cocinarlas. Si aparecen brotes, la piel se pone verdosa o desprenden un olor extraño, debes estar alerta. Aunque el alimento parezca firme, esto no garantiza su seguridad.
