Un hábito sencillo que ayuda a reducir gases y mejorar la digestión.

Sentirse hinchado, lleno de gases, con dificultad para evacuar o con la sensación constante de “quiero ir, pero no puedo”, no es normal, no es parte de la edad ni mala suerte. En la mayoría de los casos, es la señal de un intestino maltratado, lento y deshidratado.
La buena noticia es que sí tiene solución, y no pasa por laxantes agresivos ni productos milagro.

A continuación, vas a entender cómo destrabar el intestino, qué errores lo mantienen bloqueado y qué hábitos pueden cambiar por completo tu tránsito intestinal.

Qué hacer en una crisis de dolor, gases o constipación

Cuando aparece el dolor abdominal intenso por gases o heces retenidas, lo primero es relajar el colon y el sistema nervioso.

Paso 1: postura que libera el colon

  • Acostate boca arriba en el piso.

  • Llevá las rodillas hacia el abdomen (no al pecho).

  • Abrazalas y balanceate suavemente de un lado a otro.

  • Respirá lento y profundo, llevando el aire al abdomen.

Esta postura actúa como un masaje natural del colon y suele ayudar a liberar gases atrapados.

Paso 2: infusión antiespasmódica

  • Herví una taza de agua.

  • Apagá el fuego y agregá:

    • 1 cucharada de hojas de menta o

    • 1 cucharada de manzanilla

    • También podés usar ambas juntas.

  • Tapá, dejá reposar 5 a 10 minutos, colá y tomá tibio o caliente, sin azúcar.

El calor relaja el intestino y estas hierbas reducen el espasmo que provoca dolor.

Atención: si el dolor no cede, hay vómitos, fiebre, imposibilidad total de evacuar o eliminar gases, acudí a una guardia médica.

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