Consejos y recomendaciones
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Evitá laxantes de uso frecuente.
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No fuerces la evacuación.
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Hidratate de forma constante.
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Movete todos los días, aunque sea poco.
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Ajustá la postura en el baño.
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Alimentá tu microbiota de manera natural.
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Ante síntomas de alarma, no te automediques.
Un intestino sano no depende de productos milagrosos, sino de hábitos simples y constantes. Agua, movimiento, fibra bien utilizada y una microbiota equilibrada pueden transformar por completo tu digestión, tu energía y tu bienestar diario.
Cuidar el intestino es cuidar todo el cuerpo.