Alimento 2: Chía hidratada
Al hidratarse, la chía forma un gel espeso que actúa como un prefiltro natural, atrapando toxinas antes de que lleguen a los riñones.
Beneficios destacados:
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Reducción de creatinina.
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Mejora del tránsito intestinal.
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Control del azúcar y colesterol.
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Sensación de saciedad.
Lo ideal es dejarla reposar toda la noche y consumirla en ayunas.
Alimento 1: Salvado de trigo crudo
El más poderoso de todos. El salvado de trigo es la parte externa del grano y contiene una gran concentración de fibra insoluble.
Solo una cucharada aporta:
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Limpieza profunda del intestino.
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Eliminación rápida de desechos.
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Menor reabsorción de toxinas.
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Descanso directo para los riñones.
Actúa como una escoba interna que también beneficia al hígado y al sistema inmune.