Aunque la mayoría lo utiliza como especia en la cocina, existen diversas maneras de aprovechar sus beneficios medicinales:
-
Infusión de orégano: Coloca una cucharadita de hojas secas en una taza de agua caliente, deja reposar 10 minutos y bébela para mejorar la digestión o aliviar resfriados.
-
Aceite de orégano: Se consigue en herbolarios y es muy concentrado. Se debe usar diluido en otro aceite (como el de oliva) para aliviar dolores musculares o infecciones cutáneas.
-
Condimento diario: Agregar orégano fresco o seco a sopas, carnes, ensaladas y salsas no solo realza el sabor, también aporta nutrientes valiosos.
Precauciones y recomendaciones
Aunque el orégano es seguro en la mayoría de los casos, es importante tener en cuenta algunas recomendaciones:
-
El aceite esencial de orégano es muy potente, por lo que nunca debe ingerirse sin diluir ni usarse en exceso.
-
Mujeres embarazadas o en periodo de lactancia deben consultar con su médico antes de consumirlo en grandes cantidades.
-
En personas con alergias a plantas de la familia Lamiaceae (como la menta o la albahaca) puede causar reacciones.