“Eso no es posible.”
“Yo
—Está documentado —respondió Arturo.
La ilusión se desvaneció.
Fernanda entró en pánico. Patricia palideció. La confianza de Daniel se desvaneció.
Durante tres años, no solo los había soportado, sino que los había apoyado.
En silencio.
Sin reconocimiento.
Sin humillación.
Porque lo amaba.
Porque creía en él.
Porque pensaba que el amor significaba resistencia.
Qué ironía.
Los sostuve tanto tiempo que creyeron que se valían por sí mismos.
Daniel susurró:
—Eso fue apoyo. No puedes usarlo así.
Finalmente lo miré a los ojos.
—¿Usarlo cómo? ¿Con sinceridad?
Siguieron más documentos.
Mi verdadera posición.
Mi empresa.
Mi papel.
Silencio.
No por dinero.
Por la comprensión.