La deshidratación espesa la sangre, lo que:
Aumenta la presión arterial
Obliga al corazón a trabajar más
Incrementa la probabilidad de coágulos sanguíneos
Eleva el riesgo de infarto o accidente cerebrovascular
Mejor opción: Beba agua regularmente y a horas fijas. Haz de la hidratación un hábito diario en lugar de una reacción a la sed.
5. Beber agua desmineralizada: El problema del agua “vacía”.

El agua altamente filtrada, destilada o de ósmosis inversa carece de minerales esenciales. Con el tiempo, este tipo de agua puede incluso extraer minerales como el magnesio y el potasio del cuerpo.
Dado que el corazón depende del equilibrio mineral para su correcto funcionamiento eléctrico, esto puede contribuir a: