Las causas más comunes que muchas veces pasamos por alto
No siempre hay una sola razón. La mala circulación en los pies suele ser el resultado de varios factores combinados:
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Vida sedentaria: pasar muchas horas sentado, especialmente frente a una pantalla
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Trabajos de pie durante largas jornadas sin descanso
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Falta de actividad física regular
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Sobrepeso, que dificulta el retorno venoso
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Diabetes y problemas metabólicos
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Colesterol alto y presión arterial elevada
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Tabaquismo, uno de los mayores enemigos de los vasos sanguíneos
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Envejecimiento, que reduce la elasticidad de las venas
Muchos de estos factores pueden modificarse, y ahí está la buena noticia.