El cuerpo es sabio y siempre avisa. El problema es que a veces no lo escuchamos. Estos son algunos síntomas frecuentes:
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Sensación constante de pies fríos
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Hinchazón en pies y tobillos, especialmente por la noche
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Entumecimiento u hormigueo
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Cambios en el color de la piel
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Calambres al caminar o al descansar
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Dolor leve pero persistente
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Aparición de venas visibles o varices
Aunque al principio parezcan molestias pequeñas, con el tiempo pueden intensificarse si no se toman medidas.