3. Leche de anacardo sin azúcar
La leche de anacardo sin azúcar también puede ser una buena elección. Su contenido de carbohidratos es bajo, parecido al de la leche de almendra, pero muchas personas la prefieren por su textura más cremosa y su sabor más suave.
Además, el anacardo aporta magnesio, un mineral importante en la regulación de la glucosa y en la función de la insulina. Para quienes no disfrutan la ligereza de la leche de almendra, esta puede ser una alternativa más agradable y fácil de sostener con el tiempo.
4. Leche de proteína de chícharo o guisante sin azúcar
Esta opción ha ganado popularidad en los últimos años y destaca por su alto contenido de proteína. Una taza puede aportar alrededor de 8 gramos, con pocos carbohidratos.
Es una alternativa útil para personas mayores que necesitan reforzar su ingesta proteica y cuidar la masa muscular. Además, suele ser libre de lactosa, de frutos secos y de soya, lo que la vuelve adecuada para quienes tienen intolerancias o alergias alimentarias.
Opciones que requieren más cuidado
5. Leche de avena
La leche de avena es muy popular por su sabor y textura, pero en personas con diabetes debe evaluarse con más atención. Aunque contiene fibra, también suele aportar entre 15 y 20 gramos de carbohidratos por taza, incluso cuando no tiene azúcar añadida.
Eso significa que, en algunas personas, puede elevar la glucosa más de lo esperado. No necesariamente debe prohibirse en todos los casos, pero conviene probarla con medición de glucosa para ver cómo responde cada organismo.
Si después de consumirla los valores aumentan demasiado, probablemente no sea la mejor elección para el desayuno diario.