Reservé una isla privada para salvar mi matrimonio… pero mi esposo llegó con su madre y su ex y me puso a servirles como si fuera su sirvienta.
Parte 3 :
Cuando llegué a nuestra casa en Lomas de Chapultepec, ya no entré como esposa. Entré como dueña.
Me cambié el vestido de viaje por un traje blanco impecable, recogí mi cabello, llamé a mi abogada y pedí seguridad privada en la puerta. Después ordené al personal empacar las cosas de Rodrigo en cajas de cartón y dejarlas afuera, junto al portón.
Dos horas más tarde, llegó en un taxi, rojo de vergüenza, sudado, sin la elegancia que tanto fingía. Detrás venían sus padres en otro coche y Valeria no venía con ellos.
Rodrigo golpeó el portón con furia.
—¡Abre, Mariana! ¡Esta también es mi casa!
Me acerqué despacio, con una carpeta negra en las manos.
—No, Rodrigo. Esta casa pertenece a una sociedad creada antes de nuestro matrimonio. Lo sabías, pero nunca leíste nada. Solo firmabas cuando creías que te convenía.
Doña Graciela se metió entre nosotros.
—Eres una malagradecida. Mi hijo te dio su apellido.
La miré sin levantar la voz.
—Y yo le di una vida que jamás pudo pagar.
Rodrigo tragó saliva.
⏬ Continua en la siguiente pagina ⏬