Una forma de consumir huevos que podría ayudar a aliviar molestias en las articulaciones.

Estos nutrientes participan en funciones importantes del organismo, como el mantenimiento de músculos, huesos, tejidos y células. No significa que el huevo cure enfermedades articulares, pero sí puede formar parte de una alimentación equilibrada que acompañe el cuidado del cuerpo.

La clave está en cómo se prepara.

La mejor forma de preparar el huevo

Cuando el huevo se fríe a alta temperatura, especialmente con mucho aceite, parte de sus componentes sensibles al calor pueden alterarse. Además, las frituras frecuentes no son la mejor opción para personas con inflamación, sobrepeso o problemas metabólicos.

Cuando se hierve demasiado, la yema queda seca y puede perder parte de su calidad nutricional. Incluso suele aparecer una línea gris o verdosa alrededor de la yema, señal de cocción excesiva.

Una opción más suave es el huevo pasado por agua o con yema semilíquida, cocido durante aproximadamente 3 a 4 minutos desde que el agua hierve. Así, la clara queda más fácil de digerir y la yema conserva mejor su textura y sus nutrientes.

Cómo consumirlo

Una forma sencilla de incluirlo en la mañana es:

Cocinar 1 huevo durante 3 a 4 minutos.

Abrirlo y colocarlo en un plato.

Agregar una pizca de cúrcuma.

Sumar una pizca muy pequeña de pimienta negra.

Acompañarlo con agua tibia o una comida liviana.

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