Los supermercados dependen enormemente de la confianza del cliente, sobre todo con productos de consumo diario como la carne envasada. Últimamente, muchos compradores han notado cambios sutiles pero recurrentes en la calidad. Algunos cortes sueltan más líquido al cocinarse, otros tienen texturas inusuales y muchos ya no se comportan como antes. Al principio, la gente restó importancia a estos problemas, considerándolos casos aislados, pero pronto empezaron a aparecer quejas similares en foros y grupos en línea.
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