El exceso también hace daño
Aunque el aceite de oliva sea saludable, sigue siendo grasa.
En grandes cantidades:
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sobrecarga el hígado
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afecta la digestión
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puede alterar el páncreas
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favorece el aumento de peso
Además, combinarlo con lácteos enteros, postres grasos o comidas copiosas anula su efecto beneficioso y puede empeorar la digestión.
La calidad sí importa
No todos los aceites de oliva extravirgen son realmente terapéuticos.
El médico explica que muchos se venden adulterados, filtrados o mal conservados.
Los aceites de peor calidad suelen:
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venir en botellas transparentes
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no indicar cosecha ni origen
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carecer de olor
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no producir ese ligero picor o amargor característico
El caso del señor Alfredo Paredes, de Bogotá, lo demuestra: compraba aceite “italiano de diseño elegante”, pero lo almacenaba junto a la estufa y sin tapa. Cuando el doctor lo probó, ya no conservaba ninguna propiedad terapéutica.